
Con el viento aullando, la lluvia cayendo a cántaros y las temperaturas bajo cero en las
cumbres, diría que la UTMB Snowdonia ha sido la carrera con las condiciones más duras en
las que he competido nunca. Y aun así, también la considero la carrera en la que me he
sentido mentalmente más fuerte que nunca. Hay varias razones: una buena preparación y
unos cuantos años de experiencia en montaña, claro, pero hubo otro factor que me empujó
durante las 9 horas, los 57 kilómetros y los 3500 metros de desnivel positivo. Y empieza hace
más de 20 años.







